Un día un gran sabio dijo: Para ganar no hay que esforzarse, sino madurar.

martes, 4 de septiembre de 2012

Un silencio que retumba

Parpadeantes están mis ojos al intercambiar una mirada contigo, una mirada, la cuál, creía que era cautivadora y perspicaz. En este preciso momento, la pregunta debe de ser el por qué de esa mirada. Ahora no importa todo lo que he sentido, todo lo que he pensado, recapacitado, demostrado hacia tu persona... Me demuestras, a través de una lejanía profunda, tu desarraigada vocación, ese silencio inmenso que se esparce por el aire, dicen muchas cosas sobre tu persona y tu aprecio personal... Una vez más, rememora todos los momentos vividos y reflexiona sobre la actitud de todos y cada uno de tus actos, y es que solo quiero atravesar la barrera que me separa de ti, la barrera del tiempo, regresar atrás y volver a vivir como un niño que no sentía como un adolescente

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