Un día un gran sabio dijo: Para ganar no hay que esforzarse, sino madurar.
martes, 26 de junio de 2012
En otro lugar
Puede que el destino quiso separarnos, no es por malas influencias ni mucho menos, pero se puede describir, esta injusticia, como insana e incluso patética.
Cada vistazo y cada mirada perturbadora influye en todo, entorno, parajes, ambiente...
Todo pasajero se me hace eterno.
Se me hace difícil, el asimilar, que no estás en cada instante, ni en cada momento, tus idas y venidas enloquecen y provoca un desazón incontrolable y un vacío eterno.
Empieza por asumir las penurias que haces a los demás. Tu sonrisa confunde momentos de insaciable alegría, 5 segundos de alegría es 1 segundo en el paraíso.
No persigo tu rostro, no persigo tu olor, ni tu mirada, ni tus andares.
No persigo los momentos buenos que hemos pasado, no los guardo, ni los recuerdo, ya que siempre que retumba en mi cabeza, es un sinfín de dolores personales y emocionales.
Cada cual hace su camino, cada cual tiene su vida, si la dicha es buena, nos tocará algo más que amigos.
Recordando momentos pasados estoy, quizás me llamen loco o sensible, pero lo que está claro, es que no soy de piedra, ni tú tampoco.
No soy una piedra que puedes tirar para que rebote, una y otra vez, sobre el río y/o un lago. No soy esa piedra negra, negra como es el asfalto, o negra como la madera recién quemada. Todo eso, no es alegría, pero tampoco es tristeza.
Quiero, una vez más, esa mirada que por 1 segundo me hizo feliz y me hizo sentirme bien
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario