Un día un gran sabio dijo: Para ganar no hay que esforzarse, sino madurar.

sábado, 21 de abril de 2012

If you will be... (2)

Los días pasaban y ella, por mucho que quisiera, tenía que volver a ese instituto en el que después de 3 semanas, seguían ignorándola. Eran las 10:00 h am y estaban en la hora de Lenguaje y Literatura, y el maestro les había mandado hacer un trabajo en parejas. Nadia podía aguantar la discriminación que estaba pasando, pero el tener que hacer un trabajo en parejas, la atemorizaban, incluso más que el tener que hacer amigos. Nadia era una chica muy muy vergonzosa y le daba miedo las nuevas amistades. En 5 minutos la clase se había juntado pero quedaron 2 personas sin parejas, Nadia y Samuel, compañero de clase de Nadia. En clase sus compañeros mostraban simpatía pero al acabar la clase todos se reían de Samuel por estar con "la discriminada" de la clase. Al llegar a casa la esperaban sus padres con una sorpresa, su mejor amiga, Zulema, la esperaba en su habitación. Había venido de Sevilla para verla y Nadia, al verla, rompió a llorar de alegría y empezaron a hablar de sus penurias y sus alegrías. Por supuesto, no era de menos, que Nadia contara sus problemas en el nuevo instituto. Zulema, en un intento de ayudarla, no lo conseguía y al enterarse de que su amiga tenía que hacer un trabajo en parejas con un chico de su clase, la apoyó lo más que pudo. Zulema no había ido solamente para hablar con ella un día. -Mis padres han tenido que irse de mi casa porque una amiga de ellos está muy enferma y han ido a verla- Dijo Zulema. -Así que les pedí que si podía venirme a vivir aquí un par de días- Le explicó ella. Nadia no se lo podía creer -¿Pero vendrás a mi instituto?- Exclamó ella. -Supongo que si- Afirmo Zulema. Nadia no podía aguantarse la emoción y junto a su mejor amiga, gritó de alegría. "Las cosas van a cambiar y mucho en mi instituto, o eso espero" Pensaba Nadia. Pero Zulema siempre ha sido muy amigable y fácil de hacer amigos, y Nadia esperaba que estuviera con ella todo el curso que quedaba.

domingo, 15 de abril de 2012

If you will be...


Hola, soy Alfred, y voy a contaros una historia de una chica llamada Nadia, una chica de Albacete, normal y corriente, o eso decía ella.
Nadia vivía con sus padres en Alcalá de Guadaíra, Sevilla, pero por motivos laborales, tuvieron que mudarse a Villalgordo del Jucar (Albacete).
Nadia, contagiada por la melancolía que le traía su pueblo natal, y sus amistades que ahora no están con ella, rompió a llorar en su habitación de Albacete.

El hecho de cambiarse de instituto y el hacer nuevas migas, le atemorizaban.
Al día siguiente, se matriculó, y le tocó en una clase... como decirlo... especial.

Villalgordo del Jucar es un pueblo muy muy pequeño, con una densidad de 27'36 habitantes por km cuadrado. Era solo una clase por cada curso y en su clase era la menor de 5 chicas.
Ella misma se había dado cuenta de como la ignoraban en su instituto, la miraban como un bicho raro, como una chica diferente, como una don nadie, y no por su nombre Nadia Diferente López, pero la realidad era esa.
Nadia, lo que adoraba de ese pueblo, era su casa, todos la escuchaban, sus padres la querían y nadie la discriminaba. Pero los días se pasaban rápido, y el hecho de volver día y día al instituto la atemorizaba y caía en una profunda desazón.