Solo queda una sombra en la arena. Que empieza desde mi cuerpo, hasta la orilla del mar.
Sigue ese sonido relajante y pacífico de las olas. Y la fresca brisa en mi cara.
Las preguntas de antes seguían rondando en mi cabeza.
Y es que ese ser extraño y desconocido se convirtió en una razón por la que pensar día y día.
Sus palabras, fueron razón suficiente por la que vivir la vida y no desaprovecharla.
Porque tenemos un futuro inaudible, y es el mismo para todos.
Un día un gran sabio dijo: Para ganar no hay que esforzarse, sino madurar.
jueves, 6 de marzo de 2014
Futuro inaudible
(Sonido de las olas en la orilla)
Relajante. Sonoro. Pacífico. Son tan buenas esas sensaciones como la vida misma.
(Se acerca alguien)
Hola, ¿quién eres? le pregunté. Un desconocido, no te hace falta saber mi nombre. Me dijo él.
Parecía un hombre despreocupado por todo, pero a la vez preocupado por la vida. Por mi vida.
Hablando estuvimos durante mucho rato. Sentados en la arena como lo estaba yo antes de conocerle. ¿De qué hablamos?
Cosas insignificantes.
(Miro hacia otro lado y cuando vuelvo la vista hacia él, ya no está)
Pero... ¿Dónde está? ¿Dónde se ha ido? Muchas preguntas rondaban por mi cabeza. Ese ser que nunca me dijo su nombre parecía buena gente. Algo promiscuo al hablar y un tanto misterioso. Pero buena gente.
Solo queda una sombra en la arena. Que empieza desde mi cuerpo, hasta la orilla del mar.
Sigue ese sonido relajante y pacífico de las olas. Y la fresca brisa en mi cara.
Las preguntas de antes seguían rondando en mi cabeza.
Y es que ese ser extraño y desconocido se convirtió en una razón por la que pensar día y día.
Sus palabras, fueron razón suficiente por la que vivir la vida y no desaprovecharla.
Porque tenemos un futuro inaudible, y es el mismo para todos.
Solo queda una sombra en la arena. Que empieza desde mi cuerpo, hasta la orilla del mar.
Sigue ese sonido relajante y pacífico de las olas. Y la fresca brisa en mi cara.
Las preguntas de antes seguían rondando en mi cabeza.
Y es que ese ser extraño y desconocido se convirtió en una razón por la que pensar día y día.
Sus palabras, fueron razón suficiente por la que vivir la vida y no desaprovecharla.
Porque tenemos un futuro inaudible, y es el mismo para todos.
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